Te lo escribí ayer para mañana, pero hoy sigue siendo cuando.

Hoy descubrí que las jardineras guardan el calor del día. Cuando la
noche fría te hace cruzar los brazos tiritando, basta con recargar
suave-mente la espalda para sentir los rayos del sol rodearte. El día
que descubramos que no podemos caminar por la calle cerrando los ojos,
sabremos cuánto nos hemos equivocado.

En eso pensaba cuando escuché las balas.

Hoy también pensaba que cuando dos corazones han de estar juntos las
cosas sencilla-mente pasan. El viento nos lleva, sí, pero hacen falta
manos que construyan el puente,  latidos que lo alimenten, creencias
que permitan cruzarlo.

Pero ya sabes como soy. En unas horas le habré dado la vuelta al mundo y estaré brincando sobre un quai o coqueténadole a un rayo de luna que juraré desde ti me mira.

Dios usa el silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras.

Yo digo, (y a lo mejor no tengo derecho por ser caracol)

que la vida es sabia porque se toma el tiempo para ir a su ritmo, aunque sea despacito.

Alejandro Glz dice que no cree en los milagros porque le teme a toda creencia científicamente no comprobable. Rechaza categoricamente cualquier emprisionamiento en el que pueda caer por sostener un dogma. Lo que no ve es que en ese afán ha terminado por encerrarse en los límites  de su prisión razonable. Kempis decía hace tiempo que uno no siente sus cadenas hasta que se mueve. Entonces le regalé un M&M y una bolsa de pistaches. Porque, ¿cómo le explicas un milagro a quien no quiere verlo? Creo que lo sintió, el resto está en sus manos.

Me encanta despertar cada día para constatar que,  es cierto, la vida realmente es del color que la vemos, y si queremos que cambie, solo hay que darle más colores a nuestros ojos.
Me gusta, (lo grito al cielo las veces que me da la gana), saber que existe un Hombre en dónde sea y a cualquier hora….

Ayer se llamó “efecto mariposa”, y hoy “me muero por verte”. Mañana “mi mano en tu mejilla”, o algún nombre que no pueda pronunciarse.

Si uno pudiera fundirse con una canción,
si nos pudiéramos traducir en sonido
y ser, más que instrumentos musicales, uno con la música;
si yo sonara de laguna manera, así sonaría.

 Entre el llanto de ese violín soy melodía.

Lo que yo amo es escribir, escribir con las manos en el corazón y el corazón en las manos, escribir de pie, descalza, de nuevo, escribir de lleno, escribir en tinta y en verbo, lo que con el cuerpo leo.

Ser-vir, ser-vida.

Vi, viendo, viviendo, vira.

Sans titre

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