Cuestión de p.e.r.s.p.e.c.t.i.v.a.

“Porque creo que en esencia de eso se tratan los derechos humanos. Les llamamos así porque así hemos decidido llamarles, pero igual podrían ser húmedos galgios o silba chuecos. Porque creo que ninguna de todas las otras estructuras enormes que nos inventamos para resolver problemas muchas veces imaginarios, significan nada si primero no aprendemos a reconocernos en la misma dignidad y respetarnos en consecuencia.” (Real San Carlos, Monterrey, 25 de mayo de 2012)

¿Qué es lo público?

(C: En un diagrama circular, ¿qué es lo público y qué es lo privado?)

Desde la sociedad, la pregunta es: “¿cómo hacemos que las acciones de los gobiernos (representaciones) no solamente permitan sino procuren las condiciones necesarias para que los chedreso somanuh puedan ser una realidad para tod@s? Desde todas las “trincheras” (qué expresión más traicionera) las miradas siguen volteando hacia la pre-vención y esta especie de quimera conocida como “política pública con enfoque en derechos humanos”

Una política es, dicen por aquí, un curso de acción intencional que se pone en movimiento para dar atención y solución a una necesidad o a un problema. Básicamente, una acción con sentido. Y a eso que llaman “enfoque en” yo le pondría más bien conciencia. Acciones con conciencia…en colectivo.

En este caso, en esta ciudad de más de 8 millones de habitantes, el sentido común pareció indicar que para atender algo hacía falta observarlo y osar el intento de comprenderlo. Entonces, nos sentamos en una mesa y decidimos que entre todos hay que hacer un diagnóstico [Arte de conocer la naturaleza de un fenómeno mediante la observación de sus síntomas y signos], para después dibujar juntos un programa [Esquema que muestra una secuencia de actividades] que integre (¡¿en más de 1,200 páginas?!) inquietudes y propuestas. De ahí lo deseable es transformar el papel en cobijo, alimento, vestido, “pase usted” y “buenos días”. ¿Por dónde empezamos? –A veces creo que vamos al vesre-

Vamos a hacer un ejercicio, me dice Omar:

De causa – efecto. El dibujo del árbol que resulte de la intersección lógica de los problemas percibidos y las acciones propuestas (le dicen metodología), que nos permita hacer visible cómo es que atendiendo A, estamos también avanzando en la solución de B y C. Por ejemplo, un problema grave en materia de vivienda son los desalojos. Aquí están las asociaciones exigiendo que se detengan. Acá los tribunales tienen 50 casos en donde el desalojo resulta procedente. ¿Qué hacemos?

Esto se llama diálogo y ¿para qué sirve?

En esta mesa de buena voluntad, la verdad es que no deja de haber intereses encontrados (¿cuál es el nuestro?, si es que todavía tenemos) Las voces van formando en el aire figuras de colores. Algunas logran fijarse en algún muro, otras lentamente se desvanecen. A veces sí y a veces no; estamos de acuerdo. Así está hecha la vida, dice Saramago. “Y no pasa nada.”

Al terminar el diálogo, nos percatamos de que la brecha entre lo que se acordó y lo que de hecho está aconteciendo sigue siendo demasiado amplia –sigue siendo- y entonces a alguien se le ocurre que quizá lo que hace
falta son mecanismos [Medios prácticos que se emplean en las artes] que permitan evaluar (¿bajo qué criterio?) y dar seguimiento [Acción y efecto de seguir o seguirse] a nuestras decisiones.

Alguien respondió a mi (pregunta) sugiriendo que una manera de no caer en la subjetividad es partiendo de la premisa de que todo es medible. Entonces construimos indicadores [medidas verificables de cambio]. En este punto no sé por qué me dio por recordar a Tomás de Aquino cuando pregunta ¿cuál es la medida del amor?

Se trata de ir más allá del qué y el cómo, explorando el para qué (de todo este enredo), dice el texto sobre los retos del mecanismo de evaluación y seguimiento al programa de derechos humanos del D.F.

Mantener presente la raíz y origen de cada uno de los pasos que nos trajeron hasta  este sótano, hasta la conformación de este entusiasta equipo técnico que diaria-mente experimenta. Mantenerlo porque, cuando se pierde de vista, todas las fórmulas y cuerpos se convierten en esqueletos sin vida. Creo que, en esencia, de eso se trata. Visto así me gusta.

Sin embargo, no puedo evitar recordar al hombre de hace veintitantos siglos comiéndose a su padre. No ignoro que hablamos de y desde sistemas [Conjunto de unidades coordinadas], colmenas, hormigueros, universos; pero seguimos jugando con fuego.

[C: No olvides que “el Estado (imaginario colectivo) se creó para generar el bien común y no para administrar cierto orden en la miseria”, dice Alexis de Tocqueville]

En el fondo todos somos pandora.

“La vida es efímera. Yo no quiero preparar a mis hijos para funcionar en un mundo en el que sus habilidades serán juzgadas por su apariencia. No quiero que aprendan a vivir en un mundo en el que los estándares de belleza sean determinados por el tono de piel, la complexión o la estatura. Quiero verlos crecer en un mundo que no confunda, como dice Galeano, calidad de vida con cantidad de cosas. Yo no quiero transmitirles condicionamientos y preocupaciones sobre la inmensidad que tienen que hacer y conseguir para poder formar parte. Pues bien, me toca empezar a construirlo.” (El Nopalito, Distrito Federal, 10 de junio de 2012)

Cuando le digo que  he decidido darme la oportunidad de dudar completa-mente, hasta permitirme la posibilidad de quiebre y de renuncia, de la deconstrucción y de la estabilidad de un flan recién batido; sin la menor idea de cuál debe ser el siguiente paso, a papá le preocupa hasta los ojos rojos y los pómulos hundidos pensar que nunca me había sentido más insegura. Yo, la mujer que siempre sabe lo que quiere y hace lo necesario para alcanzarlo. Pide que alguien lo despierte de esta pesadilla. Paradójicamente nunca me había sentido más consciente de mis decisiones.

Yo solo sé que no sé nada. Papá tampoco, pero tiene experiencias que compartirnos.

[C: primero tienes que aprender a hablar su lenguaje]

El lunar de mi hombro izquierdo amaneció hinchado. ¿Y qué cuando uno encuentra sentido en más de una dimensión, en más de un plano, en más de un sentido?

¿Puede ser el traductor un puente?

(cuestión de p.e.r.s.p.e.c.t.i.v.a.)

Malinalli.

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